Un dilema engañoso

Posted on agosto 30, 2016 
Filed under Publicado en el diario Las Provincias

Rajoy

Lo sostienen los políticos de uno y otro partido y lo argumentan los columnistas del más diverso pelaje; lo discuten con acaloramiento los tertulianos de la tele y con indolencia los parroquianos del bar de la esquina; lo dice la cajera del super, y seguramente también el vecino del quinto. Pero para mí, que siempre he desconfiado de estas avasalladoras unanimidades, la disyuntiva “O Rajoy, o elecciones”, me parece en el mejor de los casos desenfocada, y en el peor, un auténtico engaño. Porque la verdadera disyuntiva a la que se enfrenta el Congreso esta semana no es investir a Rajoy ahora o abocar al país a unas elecciones en Navidad, sino investir a Rajoy ahora …o tener que hacerlo dentro de cinco meses.

Como quedó demostrado el 26 de junio, las preferencias políticas de los españoles están a estas alturas determinadas con claridad más que meridiana. E igual que en esos comicios el orden de prelación de los cuatro principales partidos no se alteró respecto del salido de las elecciones de diciembre de 2015, es harto improbable que de aquí al próximo mes de diciembre las cosas fueran a cambiar de una manera sustancial. Y si lo hicieran, sería con toda probabilidad para aumentar –como ya sucedió en junio– la ventaja del Partido Popular sobre las demás formaciones políticas del país, y para solidificar aun más el liderazgo –es una manera de hablar– de Mariano Rajoy. Dicho en otras palabras: que la tan temida y cada vez mas cercana repetición de los comicios nos colocaría frente a un mapa político que sería sustancialmente idéntico –escaño arriba, escaño abajo– al que ahora tenemos delante, y que colocaría al Partido Socialista exactamente ante el mismo dilema al que ahora se halla confrontado: el de facilitar la investidura del líder popular, o condenar al país a unas cuartas elecciones. Que a la vista de la terquedad de su líder, me parecen ahora más probables de lo que hace dos meses me lo parecían las terceras.

Naturalmente, podría equivocarme. Pero en ese caso querría que todos los que desean abocarnos a unas terceras elecciones –que vendrán a ser todos aquellos que voten “no” a Mariano Rajoy, por la sencilla razón de que es ese “no” el que activa la cuenta atrás para unos nuevos comicios– nos explicaran qué es exactamente lo que esperan de una nueva cita con las urnas. Cual creen que va a ser el panorama que va a salir de ella, y qué ventajas esperan encontrar en él respecto del que arrojó el 26 de junio. Más que nada, para que los ciudadanos podamos carcajearnos de la candidez de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias si es que su previsión es la de ganar limpiamente esas elecciones. O para que podamos asombrarnos de su egoísmo, si es que su única aspiración es que Papá Noel les regale media docenita de escaños más de los que ya tienen.

¿Muy tontos, o demasiado listos? Ese sí que es un dilema interesante.

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