Tres son multitud

Posted on agosto 10, 2016 
Filed under Publicado en el diario Las Provincias

Pacto Botánico

Por más que la reciente remodelación del Consell nos haya sido presentada en clave eminentemente interna, tanto el momento de su anuncio como el de que ella se haya traducido en un incremento del número de altos cargos alimentan la sospecha de que en los cálculos de Ximo Puig y Mónica Oltra ha pesado un propósito tan importante o más que el antedicho: el de lanzar el mensaje de que Podemos no va a entrar en el ejecutivo autonómico, ni hoy, ni mañana, ni pasado. Aunque a decir verdad, no creo que hiciera falta una crisis de gobierno para dejar claro algo tan obvio.

Podemos no va a entrar en el Consell porque en política, como en tantos otros aspectos de la vida, dos son compañía… pero tres son multitud. Con un Compromís ávido de tocar poder después de toda una vida en la marginalidad, y un PSPV con mono de cargos públicos tras dos décadas en la oposición, y que cada vez ve más lejana la posibilidad de colocar a sus cuadros en el Gobierno nacional, solo faltaría tener que sentar a un tercer socio en el Consell como para desatar el caos. Definitivamente, en la Comunidad Valenciana no hay suficiente moqueta para tantos zapatos.

Podemos no va a entrar en el Consell porque es muy poco probable que ello fuera a suponer una mejora en su estabilidad. Hasta la fecha, lo que Podemos ha venido proporcionándole a Puig ha sido lo que en el argot político llamamos “un apoyo crítico”. Esto es: un apoyo fiable en lo esencial, pero no exento de sorpresas, críticas puntuales y esporádicas disensiones. Si su entrada en el Consell trajera aparejada una estricta disciplina de voto dentro y fuera de Les Corts, la cosa podría resultar interesante para Puig en términos de paz social y estabilidad parlamentaria: solo que la obediencia ciega es algo que Podemos exige a sus militantes, pero que no suele practicar con sus aliados.

Y Podemos no va a entrar en el Consell porque en estos momentos ninguno de sus dos socios desea tenerle más cerca de lo que ya lo tiene. Podemos se ha revelado como una dura competencia para el Partido Socialista, y lo va a ser más a medida que la legislatura recién inaugurada les obligue a disputarse el status de azote principal del Gobierno Rajoy. De modo que su entrada en el Consell le daría una proyección pública y una imagen de partido de gobierno que Ximo Puig a buen seguro lamentaría en la cita con las urnas del 2019. Pero es que tampoco a Compromís le conviene tener a Podemos en el Consell: mientras el predicamento de Oltra sea superior al de Montiel –y ello depende no poco de estar en el gobierno– Podemos seguirá constituyendo el aliado que Compromís necesita, y no el competidor que todos temen. Y es que para entrar en el Consell a Podemos le ayuda tan poco ser el aliado de Compromís, como ser el adversario del PSPV.

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