Viaje a lo desconocido

Posted on septiembre 24, 2014 
Filed under Artículo de prensa, Publicado en ABC (Comunidad Valenciana)

Pedro Sanchez

A la hora de emprender un viaje, lo normal entre personas sensatas es negociar primero el destino –¿playa? ¿montaña?–, tentarse después el bolsillo –¿a todo trapo? ¿low cost?– y solo en última instancia aplicarse a la tarea de hacer el equipaje. Y es que aunque eso de “Cariño, te he preparado una sorpresa: mete tus cosas en una maleta que hay un taxi esperando en la puerta” resulte sumamente romántico, es precisa mucha confianza en el otro para aprestarse a incursiones hacia lo desconocido de ese calibre.

Y ese es precisamente el problema que me plantean las propuestas del nuevo secretario general del PSOE en materia de reforma constitucional. No es que emprender un viaje tan largamente soñado no me seduzca: es que no me acabo de fiar de a donde me vaya a querer llevar, ni mucho menos confío en su capacidad para evaluar correctamente nuestras necesidades durante el trayecto y en el punto de destino, y menos aun me tranquilizan sus habilidades –a día de hoy, inéditas– para hacer frente a los imprevistos que pudieran surgir en el trayecto.

Porque como en tantas otras cosas de la vida, también en materia de reformas constitucionales lo primero es tener claro lo que se quiere, a continuación lo que nos va a costar, y en tercer lugar cual va a ser la estrategia para conseguirlo. Y me da la impresión de que para Pedro Sánchez emprender el camino de las reformas parece mucho mas importante que conocer el objeto de las mismas. Extremo éste en el que percibo con preocupación la alargada sombra del zapaterismo: la transformación del diálogo de método para el logro de acuerdos a fin en si mismo; la suposición de que cualquier novedad, por el mero hecho de serla, supondrá un avance respecto del status quo; el optimismo insensato, ayuno de cualquier base racional de sustento; y, sobre todo, la suposición de que los problemas que plantea el encaje de Cataluña en España solo se pueden solucionar con nuevas concesiones, pese a que la experiencia de estas tres últimas décadas pruebe de manera irrefutable lo contrario.

Quizás me equivoque. Es posible. Pero hasta que no vea a Artur Mas dispuesto a embarcarse también en este trayecto, no dejaré de pensar que lo que Sánchez propone es un viaje a ninguna parte.

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